Campiña y pinares en el cambio de era

Guillermo Herrero (El Adelantado)

El historiador caucense Víctor Cabañero obtiene un sobresaliente con su tesis doctoral sobre el periodo que va del siglo II a.C al II d.C.

Víctor Cabañero, con un volumen de su tesis, en la Domus Romana situada detrás de los Cinco Caños, en Coca

El inicio de la era cristiana es una época fascinante para cualquier historiador. En ella ha buceado durante cuatro años Víctor Cabañero, actual presidente de la Asociación de Amigos del Museo de Segovia. Fruto de esa investigación ha redactado su tesis doctoral, titulada “Entre el Adaja, el Cega y el macizo de Santa María la Real de Nieva. Un periodo de cambio. Siglos II antes de Cristo - II después de Cristo”, por la que el pasado 16 de enero recibió en la UNED la calificación de sobresaliente.
Quería aportar un granito de arena al conocimiento del territorio donde he tenido la suerte de nacer”, señalaba ayer este caucense, quien revelaba que su trabajo le ha permitido comprobar el “cambio significativo” producido entre el siglo II a.C y el II d.C.
Tras un estudio detallado del medio físico objeto de la tesis, Cabañero ha diferenciado dos etapas. La primera, del siglo II a. C al inicio de la era cristiana. De ese periodo, este historiador ha analizado las fuentes literarias y, sobre todo, las arqueológicas, para intentar descubrir el patrón del poblamiento. “Los asentamientos —dice Cabañero— son pequeños, y están en relación con las necesidades de producción agrícola y ganadera de los núcleos principales”. Sin embargo, a raíz de las campañas militares de Tito Didio y las Guerras Sertorianas, se produjo “una reorganización sin precedentes” en el territorio, de la que únicamente se libró Cauca. Desde ese momento, el cauce derecho del Adaja y el izquierdo del Eresma se convirtieron en los emplazamientos preferidos para los asentamientos. “Se eligieron entonces enclaves situados a dos o tres kilómetros de un río principal, con cursos de agua estacional en el entorno inmediato y con humedales”, prosigue Cabañero.
Para abordar la segunda etapa de su estudio (del cambio de era al siglo II d.C.), el historiador ha debido recurrir a las fuentes epigráficas y la arqueología, examinando 49 yacimientos que tienen el origen en este periodo. “Parece ser —sostiene Cabañero— que a finales del siglo I d. C siguen prefiriéndose los márgenes del Adaja y el Eresma para establecerse”. Y, al tiempo, se inició el poblamiento en la zona norte del macizo de Santa María la Real de Nieva. Aparte de estas tendencias, Cabañero ha corroborado un hecho, el de la existencia de “una fuerza centrífuga” en torno a Coca.


En otro orden, la tesis doctoral de este profesor-tutor del centro asociado de la UNED en Segovia presenta, como novedad, la realización del primer mapa georeferenciado de Cauca en el que se posicionan todos los restos constructivos detectados hasta el momento. De igual forma, también aborda la cuestión jurídica, entendiendo la municipalidad caucense como eje del territorio.
De cara a futuras vías de investigación, Cabañero propone el estudio de la economía de los asentamientos, pronosticando que el aprovechamiento forestal y la explotación de las lagunas salinas documentadas en Aguasal, Villagonzalo de Coca o Villeguillo debieron de cumplir un papel importante. A ese respecto, el historiador recuerda que diferentes muestras polínicas del periodo romano han detectado “cambios significativos” de las variedades de pino en la zona. Y, sobre la sal, Cabañero señala que autores como Germán Delibes ya intuyen su explotación, en este territorio, durante la prehistoria, en concreto en el periodo campaniforme.

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